martes, 31 de julio de 2012

Apostasía e indiferencia espiritual


Apostasía e indiferencia espiritual

La palabra “apostasía” significa abandonar las prácticas religiosas y caer moralmente. Tiene una connotación espiritual más profunda que lo que expresan estas simples palabras. Significa que se pierde la comunión con el Señor, con frialdad e indiferencia hacia las cosas espirituales o, incluso, el abandonar la fe por completo.

Hay diversos grados de apostasía:

Abandono: Una separación debida al rechazo consciente de la verdad de Dios revelada por medio de Su Palabra y Su Hijo.

Pecados de la carne: El “desviarse debido a la lujuria y la atracción” del pecado. Esto significa inmoralidad, ebriedad, homicidio, etc.

Pecados espirituales: (los más comunes entre los cristianos). En primer lugar, podríamos mencionar la indiferencia espiritual –la falta de responsabilidad ante Dios y la iglesia- que hace que seamos ineficientes en nuestra vida y nuestro testimonio, según se subrayan en la Escrituras. También se deben incluir en este punto varios pecados tales como la mentira, las trampas, las murmuraciones, la envidia, el egoísmo, los celos, etc. (Véase Gálatas 5:19-21)

Algunas cosas que conducen a la apostasía:

·         Decepción por las incongruencias observadas o imaginadas en otros cristianos.
·         Una relación indiferente con Cristo o un “seguimiento desde lejos, y el hacer caso omiso del lugar que ocupan en la vida cristiana la Palabra de Dios, la oración y el testimonio.
·         Ignorancia respecto a las verdaderas implicaciones de las responsabilidades y las prácticas espirituales.
·         Desobediencia a la voluntad revelada por Dios para la vida propia.
·         Pecado voluntario que permanece sin confesión. Debemos darnos cuenta de que todas las personas son responsable de sus propios actos ante el Señor. Esto implica arrepentimiento y confesión.

Estrategia de asesoramiento:

El consejero debe tratar de lograr el verdadero arrepentimiento, la confesión y la restauración del interlocutor, para que su vida pueda renovarse en el amor de Cristo, la Palabra de Dios y el servicio.

Para alcanzar esta meta, traten de determinar cómo perdió su interlocutor su comunión o su relación con el Señor. Si parece sentirse inseguro respecto a su entrega original a Cristo, repasen con esa persona las Cuatro leyes espirituales. Si está dispuesto a afrontar la verdad haga lo siguiente:

1.    Pídanle que le confiese al Señor todos los pecados de los que esté consciente, de conformidad con lo que se dice en 1 Juan 1:9.
2.    Condúzcanlo a la confesión, ya que de esta manera va a lograr la restauración. No hay ningún pecado que Dios no perdone por medio de Cristo.
3.    Anímenlo para que comience a leer y estudiar la Biblia, y a orar todos los días.
4.    Pídanle que asista a una Iglesia que enseñe ñas doctrinas de la Biblia para obtener compañerismo, instrucción y servicio cristiano.
5.    Indíquenle que deberá hacer una restitución, en caso necesario, o sea ajustar correctamente las cuentas con otros a los que haya perjudicado o de los que se haya aprovechado injustamente.
6.    Oren con esa persona, pidiendo la plena restauración y bendiciones para ella.
7.    Recomiéndele que aprenda de memoria el pasaje de Proverbios 3:5-6 y que aprenda a basarse en su verdad en el futuro.

Citas Bíblicas:

Arrepentimiento y confesión:

“Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de toda maldad”. (1 Juan 1:9)

“El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia” (Proverbios 28:13)

“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”. (Salmo 51:17)

Tomado del libro: “Manual de Billy Graham para obreros cristianos”


©CAZADORES DE DIOS 2009. Derechos Reservados. Prohibida su reproducción total o parcial sin la autorización del autor

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